Lo saberes de mis estudiantes
Como ya había comentado, trabajo en un telebachillerato en una comunidad rural con muchas carencias. Una de ellas es la falta de tecnología y por ende ausencia de las TIC´s. El trabajar este modulo será difícil ya que no se cuenta en la escuela ni en la comunidad con servicio de internet. Aguascalientes es un estado pequeño, pero estoy trabajando en uno de los municipios más pobres, que no han dotado o no han atendido a sus ejidos, por lo que aún hay ausencia de servicios como los de biblioteca, telefonía para casa, falta de antenas para celulares para una buena recepción, etc.; así que la aplicación de las tecnologías como lo propone la Riems es una utopía (al menos en este momento).
Gran parte de los estudiantes conocen las computadoras por las que tenemos en la escuela, que en su mayoría son maquinas viejas, tenemos pocas que están actualizadas (por su capacidad). Así que desgraciadamente son muy pocos los que han tenido contacto con el internet.
De los 25 alumnos del grupo de primer semestre, siete son los chicos que realizan actividades en el internet; acceden a él porque acuden al municipio vecino, donde el principal uso que le dan es de reservorio, destacando el obtener música, videos e información (en ese orden); y un poco menos como espacio social de acción individual y colectiva, en lo que son correos, chats, hi5, myspace, básicamente.
Al platicar con los jóvenes sobre sus inquietudes, llegamos a la conclusión de que a todos les interesa aprender y conocer sobre el uso del internet, y la única manera para lograrlo es trasladándonos en grupo al municipio de Pabellón de Arteaga, Ags. Lo ideal es hacerlo en fechas programadas para tener la aprobación del director de la escuela, no puede ser muy seguido por qué no podemos perder clase, y no se cuenta con dinero para rentar transporte. Las salidas serán cada 15 días, por 3 horas. A los alumnos les llamó la atención sobre todo ponerse en contacto con chicos de su edad a través de los espacios de comunicación en vivo y redes de comunicación. Dedicaremos tiempo al esparcimiento, pero también dedicaremos tiempo para a la investigación de temas escolares, que es la forma en que aprovecharemos las TIC´s fuera del aula.
Un día antes de salir a la visita programada, esquematizaremos el trabajo por realizar, se darán temas a cada equipo (donde exista al menos una persona que haya tenido experiencia en el manejo del internet) y se señalaran las páginas donde pueden encontrar información y aparte se da la oportunidad de buscar información en páginas que les sea de su agrado.
Al día siguiente se expondrán las experiencias y contenidos de la investigación. Así, de esta manera, buscaremos en el grupo el acercamiento a las TIC´s y trataremos de aprovecharlas para cimentar, aumentar y compartir los conocimientos de la curriula.
El trabajo que nos espera a los docentes es mucho. Los maestros del telebachillerato esperamos realmente la aplicación de la reforma. Hasta la fecha hemos trabajado por librar los obstáculos, pero seguimos esperando apoyo de las autoridades educativas y gubernamentales.
Espero su comentarios.
domingo, 11 de octubre de 2009
Mi confrontación con la docencia
Soy egresada de la carrera de Relaciones Industriales de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, escogí esta carrera por el trato especial y directo que se tiene con el recurso humano; ya que siempre me gusto estar en contacto con las personas y esta licenciatura me lo permitiría.
La carrera la curse de 1989 a 1994 en la ciudad de Aguascalientes, trabaje en mi área laboral algún tiempo. Para 1997 tuve la oportunidad (mi cuñada me explico lo que era el telebachillarato) de realizar examen de admisión para ingresar al sistema de telebachillerato y fui aceptada. Hice el examen más que nada por “la comodidad y facilidad” de ser docente, lo veía así -los horarios, las vacaciones, las prestaciones- . En esos años tenía 2 niños y para mí era conveniente, porque podía estar más tiempo con ellos.
Ahora, once años después veo las cosas de diferente manera. Las experiencias vividas, el trabajo que me costó adaptarme a impartir 9 o 10 materias por semestre, la aceptación de padres y alumnos -claro, también hay a los que no puede acercarme como hubiera querido- me hacen sentirme orgullosa de desempeñar el papel de docente y por supuesto cambio mi forma de pensar acerca de los maestros. Puedo darme cuenta que la docencia tendrá algunos beneficios, pero las pocas horas de trabajo en el plantel se ven enriquecidas por el trabajo en casa (preparación), el sueldo no es muy bueno (pues la industria paga mejor) pero las satisfacciones son buenas.
El ser maestro es un gran compromiso, y más en la etapa que viven nuestros alumnos –la adolescencia- ya que servimos de modelo para los jóvenes y la comunidad donde trabajamos. Los ojos de los que nos rodean siempre están al pendiente de lo que hacemos y lo que no hacemos. Además se que debemos, como docentes, estar en continuo mejoramiento y preparación, para poder adaptarnos a los cambios vertiginosos a los que nos enfrentamos, así como para siempre poder ofrecer más de nosotros.
El desempeño de docente me ha dado muchas satisfacciones tales como: el cambio de actitud de muchos de mis alumnos, el evitar que algunas alumnas salieran de sus casas para vivir con sus novios, el hecho de que jóvenes decidieran seguir estudiando, el acercamiento de padres y alumnos, la evolución en valores y cultural de la comunidad estudiantil. Además me siento satisfecha con mi trabajo, aunque sé que lo puedo mejorar, y por ello estoy en esta especialidad. Pero así como existen cosas buenas, también las hay no tan buenas, tal es el caso de la falta de reconocimiento y apoyo de algunas autoridades al sistema (telebachillerato), las excesivas críticas de algunos medios que catalogan a todos los maestros de lo peor por culpa de algunos, la falta de motivación y apoyo de algunos padres de familia y el desgano de algunos jóvenes, que esperan que pasar de años sin esforzarse un poco.
Para concluir quiero comentarles que sin proponérmelo llegue a hasta la docencia, cosa que de estudiante jamás hubiera creído, pero que actualmente me da a diario infinidad de satisfacciones y alegrías.
Gracias por su atención. Muchos saludos.
La carrera la curse de 1989 a 1994 en la ciudad de Aguascalientes, trabaje en mi área laboral algún tiempo. Para 1997 tuve la oportunidad (mi cuñada me explico lo que era el telebachillarato) de realizar examen de admisión para ingresar al sistema de telebachillerato y fui aceptada. Hice el examen más que nada por “la comodidad y facilidad” de ser docente, lo veía así -los horarios, las vacaciones, las prestaciones- . En esos años tenía 2 niños y para mí era conveniente, porque podía estar más tiempo con ellos.
Ahora, once años después veo las cosas de diferente manera. Las experiencias vividas, el trabajo que me costó adaptarme a impartir 9 o 10 materias por semestre, la aceptación de padres y alumnos -claro, también hay a los que no puede acercarme como hubiera querido- me hacen sentirme orgullosa de desempeñar el papel de docente y por supuesto cambio mi forma de pensar acerca de los maestros. Puedo darme cuenta que la docencia tendrá algunos beneficios, pero las pocas horas de trabajo en el plantel se ven enriquecidas por el trabajo en casa (preparación), el sueldo no es muy bueno (pues la industria paga mejor) pero las satisfacciones son buenas.
El ser maestro es un gran compromiso, y más en la etapa que viven nuestros alumnos –la adolescencia- ya que servimos de modelo para los jóvenes y la comunidad donde trabajamos. Los ojos de los que nos rodean siempre están al pendiente de lo que hacemos y lo que no hacemos. Además se que debemos, como docentes, estar en continuo mejoramiento y preparación, para poder adaptarnos a los cambios vertiginosos a los que nos enfrentamos, así como para siempre poder ofrecer más de nosotros.
El desempeño de docente me ha dado muchas satisfacciones tales como: el cambio de actitud de muchos de mis alumnos, el evitar que algunas alumnas salieran de sus casas para vivir con sus novios, el hecho de que jóvenes decidieran seguir estudiando, el acercamiento de padres y alumnos, la evolución en valores y cultural de la comunidad estudiantil. Además me siento satisfecha con mi trabajo, aunque sé que lo puedo mejorar, y por ello estoy en esta especialidad. Pero así como existen cosas buenas, también las hay no tan buenas, tal es el caso de la falta de reconocimiento y apoyo de algunas autoridades al sistema (telebachillerato), las excesivas críticas de algunos medios que catalogan a todos los maestros de lo peor por culpa de algunos, la falta de motivación y apoyo de algunos padres de familia y el desgano de algunos jóvenes, que esperan que pasar de años sin esforzarse un poco.
Para concluir quiero comentarles que sin proponérmelo llegue a hasta la docencia, cosa que de estudiante jamás hubiera creído, pero que actualmente me da a diario infinidad de satisfacciones y alegrías.
Gracias por su atención. Muchos saludos.
La aventura de ser maestro
Después de analizar mi labor docente recordé infinidad de situaciones por las que he atravesado. Sí, viví momentos de ansiedad, muchas dudas me asaltaban, temía no controlar al grupo, quería dar la clase de la mejor manera y no sabía si lo hacía de forma correcta. Reviví “la aventura de ser maestro”, como quería ser el profesor ideal, pero nadie me decía como hacerlo, y después de que pasó la ansiedad sentí libertad y fui formando mi identidad de docente.
Reflexionando con la lectura del malestar docente, de José M. Esteve, siento que me inquietan algunas situaciones que menciona, tales como la desvalorización de la profesión, el cambio vertiginoso de la tecnología, insuficiencia de recursos destinados a los planteles y docentes (hablo por el sistema donde laboro que es telebachillerato); para contrarrestar estas situaciones trato de ser buen docente preparándome, innovando y buscando técnicas y juegos que ayuden al alumnos a aprender; en cuando a los otros dos rubros no está en mi poder solucionarlos, sino que me adapto a las situaciones.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta que para ser buen profesor se debe ser responsable, honesto, humilde y actuar con responsabilidad. Para lograrlo se deben sacrificar algunas cosas, como el tiempo libre para la continua capacitación y mejoramiento personal, y así transmitirlo a los alumnos.
Reflexionando con la lectura del malestar docente, de José M. Esteve, siento que me inquietan algunas situaciones que menciona, tales como la desvalorización de la profesión, el cambio vertiginoso de la tecnología, insuficiencia de recursos destinados a los planteles y docentes (hablo por el sistema donde laboro que es telebachillerato); para contrarrestar estas situaciones trato de ser buen docente preparándome, innovando y buscando técnicas y juegos que ayuden al alumnos a aprender; en cuando a los otros dos rubros no está en mi poder solucionarlos, sino que me adapto a las situaciones.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta que para ser buen profesor se debe ser responsable, honesto, humilde y actuar con responsabilidad. Para lograrlo se deben sacrificar algunas cosas, como el tiempo libre para la continua capacitación y mejoramiento personal, y así transmitirlo a los alumnos.
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